Armin Sebastian
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No Somos el Cáncer

2019.MERIDA

La necedad tiene una perniciosa propiedad: dialogar con ella es a menudo una forma de alimentarla.

Queremos dar atención a la persona con cáncer, pero solo queremos intervenir sí vamos a fortalecerla a ella y no al "cáncer" que porta.

Es indispensable distinguir: El tumor está en el individuo, pero NO es el individuo. O encontramos las orillas entre la necedad y la persona o mejor NO intervenimos. —Mucho ayuda el que NO nos alimenta el cáncer.

En realidad es obvio. El cirujano primero tiene que encontrar las orillas del tumor si quiere tener posibilidades de extirparlo. —Jesús (Cristo) hacía lo mismo, detestaba el pecado (error innecesario / Cancer), pero amaba al portador. Jesús era un cirujano (del Alma) que sabía que la orillas existían y además exactamente dónde estaban.

Para ayudar, es conveniente empezar por nosotros (porque nadie se salva de ser necio en al menos una combinación del espacio-tiempo): re-conozcamos que nosotros tampoco somos la necedad que portamos!

Pregúntate: “¿Acabo de ser realmente YO o acabo de dejar que se me active el cáncer?, ¿Hasta dónde llego yo, y a dónde empieza la situación irresistible que lo activa a él?.

Un tarde de sábado, si te sientes un poco aburrido y quieres pasar una tarde interesante, te recomiendo que le ofrezcas un espacio óptimamente inseguro (los espacios realmente seguros no existen) a las personas que con las que más convives y les preguntes algo así como: “¿Cuál te parece que son mis formas favoritas de ser necio?”.

Recordemos nutrir a la persona y no a su cáncer.

Encontremos y re-encontremos las orillas.

Jesús dijo todo esto en 4 palabras: "Oren por sus enemigos. (vecinos más incómodos)".

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